Tan puta como es la rutina, ha obviado enseñarnos a soportar lo que se encuentra fuera de ella, lo extrarutinario. Como cuando salimos "encarando al futuro, y pisamos en la acera un cagada de perro" por no decir lo extremadamente extrarutinario. Tan extremadamente extrarutinario es lo que trato de decir, que solo ocurre una vez en nuestras vidas, porque es la misma acción que consagra el fin de la misma.
Tratamos de entender, queremos comprender. Rompemos nuestras cabezas, nos mareamos dando vueltas al asunto.
Un perro ladra en la noche, solo oímos. Después un llamada pasada la hora de dormir de cualquier persona. No sé con certeza porque estaba despierto, no conteste, ninguna noticia a esa hora puede ser una buena noticia.
La llamada insiste, y la voz recortada nada más tiene tiempo de decir -adiós-, es opacada por un retumbar de cañon. Ahora el telefono solo suena ocupado.
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