29 jun 2011

Inactividad

La inactividad bloguera, para aquellos de ustedes que no podían dormir preguntandose, cuestionandose ¿Por que el Tata no me ha deleitado con una entrada? ¿Por que no ha escrito más? ¿Estará muerto? Pues porque han ocurrido un sin número de cosas, en fila están las entradas en mi mente para contarlas y debido a la alta concurrencia de estos eventos, no he tenido tiempo de contar los mismo. Es un circulo vicioso de anécdotas y querer contarlas, es decir que cada vez que quiero sentarme a contar una anécdota ¡otra ocurre! Es inaudito en verdad.

Lo penosos de todo esto es que, de tantas anécdotas que de contar les tengo, no he podido tomar nota de las mismas y se me han olvidado todas o la mayoría. Frustrante. Me siento como los niños cuando son pequeños que les ocurre algo tan nuevo y emocionante, y no se lo pueden contar a nadie porque no saben que palabras usar, y están tan emocionados que no articulan y piensan más rápido que lo que pueden hablar, entonces sus oraciones salen algo así. Mamaaaaaaaaaaaaa estaba... Mi primo.... Cuando.... La pelota se fue al... Tratamos de correr... Se cayo... No... Mamaaaaaaaaa!!!! Si yo les contara así de mi vida y las cosas que únicamente me ocurren a mi sonaría en cambio algo así. Lectoreeeeeeeeeeees... Fui al... Pero los.... Y me dijo que no pero luego me dijo que si.... Pero entoces los que estaban ahí.... Y la que sabemos no puede... Volvimos me senté a escribir... Se fue la luz, y así no llegamos a ningún lado. Entonces le pido de favor que tomen a esta entrada como un pequeño abrebocas, porque las cosas se van a poner interesantes.

La siguiente entrada les prometo una de aquellas anécdotas que les sirve casi como haubiera ido al gimnasio a hacer abdominales.

Un abarzo
Tata

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