2 sept 2020

Inconcebible

Hace algún tiempo que se viene barajando tanta legislación pro-algo que me pregunto si realmente es inconcebible imaginar que alguien tal vez NO quiera gozar de tanto derecho. Les pongo en contexto. Mañana se legaliza la marihuana en el Ecuador ¿Es inconcebible imaginar que habrá personas que NO la consuman? Del mismo modo -RESALTO, ACLARO, PUNTUALIZO, TILDO, ASENTÚO, yo no tengo útero y hablo sin justa causa- sería inimaginable, inconcebible considerar que una niña a la que se le hizo madre en contra de su voluntad ¿Decide pro-su bebe? O tal vez estamos tan acostumbrados a pensar que merecemos una u otra cosa y como infantes exigimos derechos, derecho a esto o a lo otro. Cuando creo que realmente deberíamos estar indignados y exigir obligaciones.

¿Obligaciones? Si, obligaciones.

¡Deberíamos estar indignados! No porque los Estados no nos reconocen más derechos; sino porque estos son realmente inservibles al momento de cumplir con su parte. Los gobernantes se han vuelto padres permisivos. Explico ¿Han visto esos padres que dicen sí a todo con tal de no confrontar a sus hijos? ¿Alguna vez han tratado con esos niños? ¿Han lidiado con niños que no conocen límites? Es un dolor de cabeza, es una verdadera pesadilla la cantidad de pataletas que hacen por poco menos que nada. Sus padres con tal de ahorrar ese escándalo -Si mijito, yo le compro…- y el silencio reina y la paz es pírrica; la malcriadez se alimenta y los niños se malacostumbran y esperan que su siguiente capricho sea cumplido para ayer. ¿Qué niño de padres permisivos han visto ustedes decir –¡Oye mierda! Donde están mis verduras; necesito verduras para alimentarme bien así no me gusten-?

Eso más o menos puedo ver en tanta legislación pro-tus derechos. ¿Dónde está la sociedad que, en lugar de exigir más derechos, sale y exige que se meta preso a tanto Político Ladrón? ¿Dónde se ha visto una sociedad que impávida mira cómo se da inmunidad a candidatos a la presidencia? Dónde están las sociedades que se respetan y tienen amor propio para decir a sus gobernantes -Además de estos derechos es imperativo que dejen de robarnos hasta el aire- Realmente quisiera decir -Dejen de vernos la cara de cojudos-

Vamos a exigir que además de darnos acceso a ser candidatos a la presidencia; a quienes crean que están a la altura de las circunstancias les busquen el rabo de paja y los incendien en caso de encontrar algo.  Vamos a exigir qué además de legalizar el aborto o despenalizarlo se cree un sistema de apoyo emocional, psicológico, espiritual y físico para que las víctimas de violaciones consideren que hay además del aborto otras opciones. Ya ven por dónde va la cosa… no solo a pedir permiso para hacer algo, sino también a crear el sistema que fiscalice, facilite, cristalice, ampare, escruten… o lo que mierdas haga falta para decir que si a un derecho no sea la solución de padre dejadito para silenciar un capricho social.

No se irán a ofender. Sí a los derechos, todos los que se les ocurra. Yo personalmente quisiera tener derecho a tomarme una cerveza en la vereda sin que se considere libar en la vía pública. Pero sobre todo quiero ver una sociedad que en lugar de exigir que el estado les reconozca más derechos, les salgamos a meter un ají en el lugar más oscuro y armemos el escándalo más berrinchozo y esacandalozo hasta que tanto mal padre que tenemos de gobernante nos haga comer las verduras y nos den educación de calidad, sistemas sociales que respondan para dar soporte integral a víctimas de violación. Sistemas donde todo nos sea permitido, pero entendamos socialmente que no todo nos conviene.

27 ago 2020

La Longomicina

Harán el favor de no ofenderse por el título, la longomicina es un remedio, una pócima mágica, un analgésico, es... bueno pues es como quien dice la vacuna de COVID criolla. 

(Paréntesis - ¿vieron cuando sacan del cajón un esfero viejo y cuando escriben deja espacios vacíos porque no corre bien la tinta? Algo así me siento desempolvando este espacio de esparcimiento literario. Si encuentran espacios en blanco es por el esfero viejo)

Volviendo al tema. 

¿Nunca les dijeron de chiquitos algo como -no te has de morir, es longomicina pura- haciendo referencia a que comieron algo en la calle o algo que se cayó al piso que tal vez les podría caer mal? Bueno les explico: la longomocina es el conjunto de defensas que el cuerpo humano genera por su sabia e infinita naturaleza. Solo las puede crear al exponerse -mesuradamente- a delicias de la calle, buses, un papihuevo, un agachadito, salir de la casa, ir al supermercado, tomar agua de la llave, en sí vivir. Pero sobre todísimo no desinfectarse hasta las malas intensiones después de tocar cualquier cosa sobre la faz de la tierra. O sea, digo: no se deje de cuidar del COVID, pero cuidado matan su longomicina de tanto purificarse y después se nos muere de gripe, por tomar agüita o se va en aguas por comer una de morocho en el estadio.

Yo creo qué hay peores cosas de que morirse que del COVID. Por ejemplo de indiferencia. Porque veo tanta indiferencia, tantas ilustres mentes aterradas del COVID abrazados a frascos de alcohol; y sin mover un dedo para arrastrar de los pulgares a tanto h...jo de p....ta que de tanto exponerse a robar no han desarrollado longomicina sino cara dura. Tanto m..l p......do (esté esfero se está secando) que la verdad es que, qué no se han robado, negociado, saqueado, comisionado, usufructuado, estado de excepcionado y todo debidamente justificado por el "Quédate en casa”. Quédate en casa así no hay quien nos joda el saqueo.

Ojo no se ofenda, si su papá, mamá, herman@, abuel@ falleció o padeció de COVID no digo que es poca cosa. Es terrible. Lo que es inaceptable es la manga de babosos amanecidos que gracias a que su familiar estuvo en el hospital convaleciente, aprovecharon para meterle la mano en el bolsillo y dicen que no hay plata para pagar a los médicos. Es un crimen de lesa humanidad. Además si usted, su tío, papá, herman@, mamá es médico o trabaja en el sistema de salud, me quito el sombrero ante la heróica actuación durante todos estos meses.

Inescrupulosos hijos de p...ta los candidatos a la presidencia del año que viene. Si creer que el COVID es malo... esperen, el COVID pasa, y no todos se mueren de COVID, lo que se viene es cancer... no, no es cancer, ya es metástasis, está en cada órgano del Estado, en cada calle, político, hijo de político (pobres) cada madre de político (disculparan las malas palabras). Despertemos del sueño impávido del COVID, un poco de desobediencia civil nunca mató a nadie... y vamos a incendiarles las casas a todos los que se postulen para presidente. Pongamos uno nosotros dejando a un lado al CNE, o mejor no pongamos a NADIE no vaya a ser que se nos vira después el cerdo como en la famosa rebelión de la granja.

Pero sobre todo ya déjense de hu....vds y expónganse una poco a vivir. Salga a la calle y cómase un pan con cola para empezar, vaya escalando y súbase aún taxi... así sea para dar la vuelta a la esquina, visite masea desde la calle a sus papis que le extrañan no sea ingrato. Arriésguese y hágale el gasto al vecino que vende chulpichocho, eso si... llegue a su casa y lávese las manos. Pero vayámonos alistando que nos va a necesitar en las calles el futuro. Y si no... es porque ya lo hemos perdido todo.

26 ago 2020

¿Dónde está María Emilia?

"Todas las noches mijito, mi papá nos reunía al rededor de la radio -claro en esa época no habrían televisores- y escuchábamos los nombres de los fallecidos en La Guerra. Mi papá no nos permitía perdernos ninguna transmisión, teníamos que escuchar si había fallecido algún primo o conocido". Nos contaba en una sobremesa la Nonna. Las sobremesas podían ser alegres y ocasionar indigestión de la risa; del mismo modo podían ser tenues, oscuras. Es que con tantos años y con tanta vida no todo podía ser alegría. Imaginen una pequeña niña italiana -risueña, rubia con ojos azules- sentada al pié de una radio oyendo atenta los nombres de una lista -me imagino interminable- de personas que habrían perdido su vida en una guerra. Al minuto siguiente, risueña nos decía con picardía -Mi tía Amalia...(risa) A mi, mi tía Amalia me enseñó a decir mi nombre María Emilia Bigalli Pippa Corbani Vincenzini Caparinni Cappeta- y claro, esto nos contaba moviendo la cadera en la silla y meneando las manos rítmicamente mientras recitaba su nombre. A partir de eso es fácil imaginarla de 5 años parada en una silla, recitando con esa voz infantil su nombre bailando y meneando su faldita.

Esa niña de una familia tradicional italiana de emigrantes, no importa el año, tiene todos los contrastes. Padres tradicionales y estrictos que formaban hijos italianos en medio de Guayaquil. Ella me contaba alguna vez que cuando hablaba italiano, se le burlaban o no la comprendían sus compañeras, y no era porque su italiano era malo; era porque era antiguo. Sus padres hablaban el dialecto antiguo italiano y eso aprendieron sus hijos en un país hispanohablante. Eso da la pauta de donde venia mi Nonna. Una pequeña Italia detenida en el tiempo en medio de Guayaquil. Habría de recibir becas para estudiar canto, habría de recibir invitaciones para nadar en competencias. Habría probablemente de recibir tantas cosas más y por la época, la mentalidad, el machismo, habría también de ser privada de todo aquello que le fue ofrecido. Pero no, no se imaginen que fue una mujer amargada, triste o rencorosa, al contrario, ella con el tiempo y la sabiduría que lo acompaña supo no solo mandar a la (...) a quienes le decían que no podría hacer una u otra cosa, sino que también las hizo. 

En sus últimos días me contaron de la visita de una amiga de mi Nonna a su lecho de muerte. Subió las escaleras con la dificultad que acarrean los años y se presentó ante su amada amiga -yo no estuve allí pero me imagino como fue- con el respeto y la admiración que sólo se tienen las personas más excepcionales; le hizo acuerdo de tantas cosas que habían hecho juntas. Dispensarios médicos, becas para estudios, criado hijos por cuadrillas,  viajes dejando atrás a sus esposos que no las querían acompañar... me imagino con el dolor con el que se presentó; y sin aires de lamentaciones trágicas fue a celebrar con ella su vida.

Del mismo modo espero poder hacerlo, celebrar a esa tierna mujer que sin decir mucho hasta hizo que se robaran una avioneta para conquistarla. Una mujer a quien ningún amanecido le iba a decir cómo o con quién podía o debía hacer algo. Una mujer que no se andaba con "pendejadas"; una mujer que hasta cuando vino la muerte a visitarla, la recibió con el único miedo de que la enterraran viva. La recibió con lucidez y humor.

Recuerdo cuando vinieron a llevarse los restos. Los cuatro hijos unidos y acompañando a su madre hasta el momento en que se iría de la casa. En el momento en que se cerraron las puertas despidiendo el cuerpo de mi abuela, se detuvo el tiempo. Los cuatro hijos se quebrantaron en el lugar donde estaban parados y lloraban inconsolables. Porque así deben llorar los niños que saben que su madre no volverá a acariciarlos con esas manos de mujer trabajadora, así deben llorar los niños cuando saben que la voz de su madre no les volverá a arrullar en las noches cuando tienen miedo. Así deben llorar los niños cuando injustificadamente la muerte arremete contra su madre. Sentí un relámpago caer en medio del estacionamiento donde estaba yo con esos cuatro niños quebrantados e indefensos. 

Supe en ese momento que me volvería otro más de los miles que han perdido a sus abuelos, pero también me volví de los pocos que realmente disfrutaron de la mente lúcida de una mujer excepcional. Las manos talentosas y trabajadoras de María Emilia. Me convertí en el guardador de los recuerdos más atesorados en mi vida que son las historias de, y con mis abuelos. Me adueño de tantos mediodías que sin avisar fui para su casa a ver que podría almorzar y me iría cinco horas después habiendo pasado toda la tarde conversando con ella. Y me adueño, aunque mal y tarde de todo el amor, la ternura, la comida, el carácter y la vida que le adeudo a mi Nonna.

14 jun 2019

La era del Ofendimiento

La verdad es que hablar de cosas como eso sin que alguien se ofenda, o me cuelgue de los pulgares a esta altura del siglo XXI es imposible. En estos tiempos donde todos son activistas activos fervientes de causas que si, o no les conciernen; no se puede tener una postura pública conservadora liberal izquierdo derechista sin, que la sobre estimulación informática mediática nos vuelva terrorista de alguna causa. Porque además no se puede ser tibio, la sociedad espera que protestemos posteando dando likes y compartiendo, virtualizando los espacios de debate y nos lancemos piedras informáticas. Tenemos que tener una postura, si señor. Tenemos que tener convicciones; pero sobre todo tenemos que tener las mas efusivas ganas de mantener la armonía y aceptar que no todos están obligados a pensar como nosotros. Debemos ser tolerantes y debemos aceptar que si tenemos posturas conservadoras; los todo-tolerantes pro-todo, van a ser los primeros en intolerarnos. Los openmind nos closeminding porque somos la escoria que retrogreda las sociedades. 

Ya creo que ven por donde va esto; pero se equivocan, no va por ahí. Seguro más de un lector me va a tachar de curuchupa, pero os lo juro amados lectores que no va por ahí. La verdad en estos tiempos donde todos tienen derecho a tener la razón, la razón por su esencia no lo permite. El papel, aguanta todo, pero eso es el papel nomas. Festejo los breves y seguros triunfos de la sociedad reconociendo derechos; y les digo que no voy a ser la persona que se oponga o les agüe la fiesta. Pero como a un niño, no se le puede decir sí a todo, a la sociedad tampoco. Estoy en contra fervientemente de algunas cosas que ahora son positivas, cheveres y aceptables; pero no les voy a dar el gusto de decirles cuáles. Lo que más estoy en contra es darle la razón a todos por no ofender a nadie.

Pero bueno hay cosas que son puertas afuera y otras, como la forma en la que voy a educar a mis hijos, que son puertas adentro. Con lo rotos que venimos todos a este mundo, lo mejor que podemos hacer es reconocernos imperfectos, amarnos los unos a los otros y anhelar con todas nuestras fuerzas que al momento en que partimos haya un ser superior que esté dispuesto a aceptarnos con nuestras múltiples imperfecciones. Que la sociedad se goce dándole la razón a todos, que los verdes celebren sus triunfos felices; y los azules esperen 5 minutos que ya les van a dar la razón también, seguro, y si mañana se siente intolerado me llama, ya que por tener una postura que a la sociedad le hiere, a mi también me han intolerado. 

Y les compruebo que no se puede dar la razón a todos ya que estoy seguro que no me la van a dar a mi. No me odien, ámenme, es más fuerte y duele menos.


6 mar 2019

Zona de Confort Zero


Cansado del vaivén de hordas de gente colmando bares y discotecas se retiró meditabundo a celebrar introvertido el fin de año en el campo. Con más de una cuestión que quería despejar de su mente se decidió por un pequeño pueblo montañés. El menos acontecido de mis amigos -pensaba yo- hasta que un día a mediados de enero me llamó a contar avergonzado esta anécdota. Mientras me la contaba iba subiendo en el escalafón de historias que alguna vez fueron inmortalizadas en este blog. Esta anécdota superaba sin ningún esfuerzo la vez que fui rescatado en ambulancia de nieve en las Montañas Rocosas, aplastaba como a una hormiga cuando hice vomitar a una pequeña niña con el putrefacto aire que emanaron mis entrañas; y, a mi criterio empataba con la vez que etílico el taxista entregaba rendido las llaves para que conduzca alguien más en media Vía Interoceánica. Mientras leen, no traten de ponerle cara al personaje, disfruten de esta gran aventura.

Habiendo leído los mejores reviews de hostals chik nuestro héroe al más puro estilo de Alexander Von Humbolt preparó su zamarro de mochilero, sus zapatos de treking, su repelente porque no somos ningunos desadaptados, su bloqueador FPS50 porque hay que tomar color y se embarcó con destino incierto; pero con la certidumbre que algo tendría para contar de su retiro reflexivo. Atravesando las montañas con los audífonos tocando algún tema sabinezco iba viendo por la ventana y deshuesando algún libro de los que habitúa tener en el velador.

Cuando llegó al Hostal Chik se amigó con el dependiente para que este le sugiriera rutas y senderos adecuados. Se ambientó con la fogata, la chimenea y alguno que otro compañero eco-turista y sin más que una cerveza se retiro a su alcoba compartida para descansar. El 31 temprano se levantó para ganarle al día. Con las instrucciones recibidas del día anterior puso un pie delante del otro y empezó a caminar, a ascender, a transitar las sinuosas rutas. Sinuosas no tanto, es más un poco “fáciles” para un ecuatoriano experimentado -Un reto necesito- pensaba mientras rebasaba por la ruta de estaquitas moradas a sus colegas. Al coronar, con sed de reto, con sed de gloria, con sed de agua también; en busca de saciar su sed una vez más lubricó sus talentos sociales y se amigó con colegas aventureros quienes le sugirieron una nueva ruta. Una forma de volver para no volver por donde vinimos (como se diría), y sin más que su soledad y su celular con la pila bien cargada arremetió a lo desconocido y empezó a descender por un sendero distinto del que habría usado para ascender.

Logrando su objetivo andaba hinchando sus pulmones con aire que refrescaba más que sus pulmones. Bajaba por grandes piedras. Resbalaba partes de esta nueva ruta y se levantaba con vistas que no habría visualizado anteriormente. Pasaban las horas y seguía bajando, reflexionando y bajando, saltando rocas y bajando. Rocas que iban creciendo en tamaño resultaban en saltos cada vez más grandes, más peligrosos. Pasaban las horas, pasaban y por mas saltos que daba, caídas que soportaba su destino no visualizaba. Pasaban las horas, si señor y con el tiempo cabritas carnívoras lo acompañaban. Poco a poco fue germinando una leve sospecha de estar irrevocablemente perdido; irrevocable porque gracias al tamaño de las gigantes piedras que habría saltado, era imposible volver a algún punto de referencia, y no bastó mas de un minuto para que su intuición afirmara que no solo estaba perdido, sino que también estaba acorralado y sin más opciones que aceptar la derrota tomó su celular para llamar al amable dependiente del Hostal Chik para que con su hospitalidad lo rescatara.

-Por la ostia, no solo estas extraviado, es imposible que cruces hasta acá sin una brigada de auxilio- Dijo el dependiente al recibir mediante whatsapp la ubicación de nuestro intrépido Bartolomé Días. El dependiente amablemente entregó la información de contacto a los Bomberos para que procedan debidamente autorizados por nuestro aventurero a realizar las labores de rescate.

A los pocos minutos sonó el teléfono de nuestro  intrépido amigo quien, lleno de esperanza contestó -Va en camino una brigada de rescate- (pasa el tiempo) vuelve a sonar el teléfono -No va en camino una brigada, estamos enviado al Alcón-

Al Alcón… carajo.

Al poco tiempo el inconfundible sonido de cualquier película de Holywood retumba en los agobiados oídos de nuestro temerario Thornberry, TACA TACA TACA TACA TACA acompañado de un ventarrón que desconfiguró el rostro de quien que con los ojos entrecerrados visualizaba un helicóptero de rescate postrándose sobre él.

Acrobáticos bomberos descendían en rapel por los lados del helicóptero, todo muy rápido, todo muy confuso para él. Lo subieron en el helicóptero y sin empezar a levantar vuelo empezaron a aterrizar.

Si señor, un rescate en helicóptero, más bien el más rápido hasta ahora. Mi Don habría estado perdido tan cerca que ni le abrocharon el cinturón de seguridad. Imaginen que van a la panadería más cercana a comprar pan y vuelven, el rescate duro menos que eso. A ver… aguanten su respiración… el rescate duró menos que el tiempo que pueden aguantar. Pero esperen porque nuestro David Livingstone al volver al Hostal Chik fue interceptado por el dependiente quien con el asombro más grande le preguntó -¿Fuiste rescatado en el helicóptero?- a lo que sin mayor gesticulación nuestro Vasco de Gama respondió -Si- y con mayor asombro el dependiente le pregunto -¿CUÁNTO TE COSTÓ?- y con un poco de asombro nuestro Marco Polo dijo -nada ¿por?- a lo que recibió una particular respuesta que lo dejó aliviado hasta el final de sus días que no le hayan querido cobrar los caritativos rescatistas bomberos.

Resulta que un rescate normal se tarifa a partir de los 12mangos, lo cual nos hace concluir que fue tan absurdo el rescate que probablemente fue anotado en la bitácora como Entrenamiento de Rutina, peor aún se atrevieron a pasar la factura por reposición de gastos por la gasolina.

Si si si… tal vez hay un poco de detalles que, éste su más inspirado autor ha agregado para crear el misticismo que se merece esta anécdota, pero sin duda fue ese el año nuevo que disfrutó uno de los más admirados personajes que transitan habitualmente por mi vida y sin afán de burla les comparto para su entretenimiento y sin duda para el mío.

21 ene 2019

Primera Cita

Por mucho que haya querido jugarla con calma; parar el balón, detenerme, alzar a ver y habilitar para gol. Mi inconsciente no me deja contenerme, no deja que mi cerebro gane esta batalla. Con ese flow, ese supercoolismo que me caracteriza, estaba yo jugándome todo. Tenia la primera cita de cajón, cine con canguil; infalible. Se habla lo justo, se hacen comentarios de la película y se deja en la casa a horas de gente.

Comenzó la función. Todo iba bien. 

Error fue escoger la película del momento que conmovía a quién la veía.

Y no les voy a mentir, se me aguan los ojos en esas películas. Era uno de los puntos que había detonado varios mensajes de WhatsApp. Pero no contaba con que mi cerebro pierda con tal goleada la compostura. 

Y no.. no es que me descompuse en lágrimas, no no va por ahí la cosa. Ella también estaba esperando desahogar un poco las ganas de llorar, disfrutar de la película con los cinco sentidos y dejarse llevar, a la final es parte de la experiencia del cine echarse un llanto de vez en cuando.

En el climax, en la parte más triste y conmovedora de la película estábamos con la lagrima en el ojo. El cine en silencio, se me empezaba a hacer el nudo en la garganta, ese que es justo antes que caiga la lágrima, ese que duele aguantarse... Mi cerebro con todo bajo control, o eso pensaba... En ese punto donde ya estas para que todo se vaya al caño y te largues a llorar, mi inconsciente se lanza al ataque y de una manera inexplicable ¡Mi mano se abalanza  sobre la de ella (que también estaba a punto de llorar) y la toma por primera vez en un acto desesperado y apretando cómo cuando te van a poner una inyección! 

No podía regresar a verla, sabía que le había cortado todo, que había arruinado la experiencia de la película. Pero si bien no lloramos nos largamos a reír. Yo solté su mano enseguida, como adolescente que se pone nervioso. No sabía cómo retomar el terreno que había ganado, ni tampoco sabía si debía tratar de retomarlo. No sabía si debía tomar su mano de nuevo o si pensaría que voy muy rápido. Si, si señor, a mis 29 años me preocupaba si podía tomar su mano o si debía ir más lento. Atolondrado y papelonezcamente salí de la sala del cine cuando se terminó la película y fui directo al baño a mojarme la cara.

Mi cerebro totalmente vencido, no volvió a tomar la punta, pero supe después que el de ella tampoco. Nos dejamos llevar por todo menos la razón, volvimos a salir y de ese día a ahora ha pasado un año, un año de dejar al cerebro a un lado.

Primeras citas son complicadas, pero primeras citas con papelones son historias, y primeras citas con papelones con segundas citas; esas son relaciones.

5 nov 2018

La Moda No Incomoda

Ya nos pasó con la "serie" (digo serie, porque me han hecho caer en cuenta que es la palabra unisex para novela) de Luismi, o como le dicen ahora tantos fans que tenia de toda la vida "Micky Rey". Todos tenemos ese amig@ -digo @ porque Se Jodió el Paseo no discrimina y reconoce que la novelería trasciende géneros- que cuando empezaba a menear la pelvis al los melódicos ritmos luismigueleños en los matrimonios (porque eran los únicos lugares donde se escuchaban) gritaba "ME ENCANTA MENUDO" pero ahora no, no señores... ahora su spotify ha desplazado su límite de descargas y se ha colmado de hitos trascendentales del maestro Armando Manzanero con la privilegiada voz de Luis Miguel. Todo bien grandes hitos, no se ofendan los fans de siempre que con ustedes no es el drama. 

Nos habría pasado con anterioridad con las numerosas giras de Sabina. Justinbiebereños -o como se decían ellos- Believeres, transitando por Calle Melancolía negándolo todo, porque la verdad con esa vergonzosa reputación deberían negarlo todo; hordas de gentes aclamaban usar Bombín sabinero desde que nacieron "yo en mis cumpleaños de niño no usaba gorrito de cumpleaños, usaba bombín de Sabina". Da igual, en fin un poco de Sabina enriquecerá su vocabulario. Pero ahora, lo que se nos viene... es realmente terrible.

Y no... no hablo de los miles babosos que en mi propio carro me reclamaron por poner Shakira -pero no la loba en el armario (que si les gustaba)- el rocanrol, los pies descalzos preguntándonos donde están los ladrones o unplugged (los que valían la pena)... diciéndome -Tata actualízate-... ah pero ahora que está de gira empiezan -vieron que va a cantar las old school-.

Lo que se nos viene es una de esas nuevas olas que me aterra. Más de un puñado de babos@s empezarán a hacer playlists We Will Rock You o Clásicos de Mi Infancia donde encontraremos un remix de Bohemian Rapsody con Bicycle Race y lo peor versiones actualizadas cantadas por algún X que pretende remplazar a Ready Freddie. Es que ya los puedo escuchar -Qué te pasa, si mi papá me hacia oír Queen en la cuna- qué pena que no se te pegó después de tantos esfuerzos de tu pobre viejo; cada que me subo a tu carro retumban los ritmos tropicales reguetonezcos que no te pierdes para mantener entretenidas a las masas.

...el rocanrol no se mancha, la pelota tal vez, pero el rocanrol no. 

Ojo, no escribo estas breves líneas para que te ofendas, más bien, para alistarnos. Armarnos de paciencia que se viene otra de esas modas que tanto perturba. Pero de las cuales siempre hay alguna reseña para escribir. 

40 Primaveras Reveladoras

Al acercarse el onomástico de mi querido Rafael —quien dice que soy tan tejano que ahora festejo Janucá— se me ha dado por rascarme la lengu...