La misma canción se repite toda la noche, bajo el volumen un poco. Una y otra vez suena la canción, como metralla contra la maldita depresión. El insomnio empieza a dar tregua, la melodía ha dado resultado.
Amanecer para volver a empezar. Empezar, por la noche la misma dosis para esperar a ternimar. Terminar.
Imaginando lo inimaginable, pensando lo impensable. Que pasaría si...
Más fácil es escapar, dar el paso al vacío. Pero yo no se de los aficionados a escapar, prefiero sentir lo asfixiante; llorar, pero jamás dejar de sentir todo por completo.
22 feb 2010
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