10 abr 2018

Nada como una buena fila


Nada, pero nada... como una buena fila. Y es que en mi lindo Ecuador las hay de todas las formas, la gente parada, sentada, arrimada o mi favorita, simplemente aglomerada a la buena de Dios, apegándose milimétricamente al compañero de al lado, de al frente, de abajo; y, así todos respirandose unos encima de otros, todos encima del que está más adelante. Agradezco que ayer, no fue esta mi situación, sin embargo, no dejó de ser tan incómoda y desagradable, digna de apilarse en las paginas de Se Jodió el Paseo.

La fila que me tocó ayer. Asistiendo a una de esas "Citas" de las embajadas, que lo único que significa es -venga a esta hora, pero igual llegue más temprano, párese en la calle, insólese y, como no, haga fila afuera hasta que los hagamos entrar como ganado-. Es que no encuentro otra manera de relatarlo sin ser despectivo, perdón, tan despectivo.

Llegué anticipándome a las circunstancias ¡media hora antes de la hora a la que me habían citado! Qué pendejo. Llegar tan solo media hora antes. 

-Disculpe vengo a la cita, mire tengo este pape...- la muchedumbre interrumpe mi cordial interrogación gritando ¡PONGASE A LA FILA NO SE HAGA EL VIVO! - ¡TODOS ESTAMOS HACIENDO LA FILA! - ¡ACA ES LA FILA TODOS ESTAMOS CON CITA!-

(quién en la vida los trató tan mal a estos señores para que reaccionen así, fue mi primera reflexión)

¡Mil disculpas, mil disculpas! evidentemente me tocó caminar desde la puerta donde había preguntado ingenuamente, saludando con todos mis compañeros de fila hasta colocarme al final, informándome bien para no causar más roces con los filahabientes ¿usted esta a la fila? ¿es el último? además con ese tonito de serrano sobrecordial, esos que les piden un favor diciendo -¿disculpe le ruego, le puedo merecer un favor?- ese mismo, y que además la pregunta es necia, si no hay nadie detrás del señor, evidentemente es el último. 

PERO NO, porque en el Ecuador, no falta el arrimado que llega a la fila, hace contacto con la persona de enfrente, LE PIDE QUE LE GUARDE EL PUESTO, y se va a volver. Ese mis queridísimos lectores fue el caso de mi fila el día de ayer.

Me tocó un -se fue a volver el señor de la fila- y tal fue así el se fue a volver, que llegó... si, el señor llego, con un encebollado. Comiendo en tarrina de esas de de plástico corrugado turquesa y tomando jugo en funda. El personaje, al igual que yo andaba en moto, pero él no se quitó ni el casco, ni la chompa, ni los guantes para hacer la fila mientras ingiere su nutricional tentempié. El señor se para bajo el sol de mediodía con todas sus armas a alimentarse en la fila en frente de mi ¡¡¡Ahhhhh!!! y además bravo, porque cuando volvió de su excursión para comprar comida me ve con esa cara de cobrador de bus sin sueltos y me dice -a mi el señor me estaba guardando el puesto- que para todo esto, era el penúltimo de la fila,  así que estar atrás mío o del señor daba exactamente lo mismo.

Es que no, porque para quienes no se han percatado, en el Ecuador el puesto en la fila para la mayoría de las personas es en un activo intangible. Representa su lugar en el mundo. Evidentemente para mi amigo el Se Fue a Volver, era así. Estar en frente mío era lo más importante del mundo. Demostrarme que yo le tenia que ver la espalda durante el tiempo que dure la fila, pero yo como no es de mi agrado hacer filas, opté por la siguiente posición: parado sin arrimarme a la pared, de espaldas al sol con el casco y la chompa entre mis brazos cruzados, todos mis canales de comunicación cerrados al público. 

Finalmente empezaron a atender al público y como podrá imaginar, la historia no termina con la fila de afuera, no señor, ahora pasaríamos a una sala de espera pero sin turnos... esta si es una de las mejores modalidades de filas que hay en el Ecuador. La gente va entrando coreográficamente en el orden que estaban afuera, toman asiento en el mismo orden y se entiende que nos van a atender en el mismo orden, no hay en mi cabeza donde perderse.

Recuerden que para mis coleguitas, es muy importante que los demás sepamos quien va primero y antes de quien y asi... razón por la cual cuando empiezan a pasar a las ventanillas, pasa la primera persona y la que estaba segunda decide poner la siguiente pauta: LEVANTARSE Y OCUPAR ÉL LA SILLA DONDE ESTABA EL PRIMERO, viendo esto, todas las personas empiezan moverse de silla en silla cada vez que atendían a alguien. Se dan cuenta que en lugar de respetar el orden en que entramos, era MÁS importante ocupar el puesto de la persona que estaba primera. 

Cuando me tocaba levantarme, obviamente no quería me quede sentado, pero el señor que finalmente ocupó el espacio detrás mío afuera, me lanzó una mirada que me dió a entender que si no jugaba a las sillas con todos la iba a pasar mal. 

Y así fue señores como obtuve el visado satisfactoriamente, ejercitando mis piernas levantándome cada vez que atendían a alguien para ocupar el espacio de mi derecha, y como máquina de escribir cuando pasamos a la fila de enfrente, caminar a la primera silla de la izquierda. 

Pero a todo esto les ruego, no sean esas personas que llegan al banco, guardan el puesto y se van a llenar las papeletas de deposito, comer y volver cuando les toca, porque los haré perder el puesto. 

9 mar 2018

Con la Pólvora Seca

Uno, uuuuno, uno... dosss, dos, dos. ssssuave, sssssuave, sssuave... !probando¡ ¿Se escucha?

Bueno, creanme que quiero, quiero y no me sale. Estoy con todas, pero todas las ganas de dejarles algo para leer esta tarde, pero me siento a escribir y no me sale. 

Habitualmente apenas lanzo alguna que otra pendejada en el lienzo, por ahí nace un garabato de aquellos que tanto disfrutan. Hoy; nada. Seco. Como tomarse una aspirina sin sorbo de agua. 

¿Tengo historias, anécdotas? naturalmente a mi no me dejan de pasar las cosas. Lo que me deja de pasar es distinguir cuáles son publicables y cuáles me las tengo que guardar. Ya me imagino ciertos personajes -publica todo Tata no jodas- pero guardemos la compostura !JA¡ no, como van a creer.

Eran las vísperas del día más esperado del año, tal vez de sus vidas. No creo que se les olvide esa fecha.

Bueno el punto no es ese, como les contaba. El domingo que pasó, yo, con todas las ganas de dominguear; almuerzo con la familia, paseito por el parque con un helado, cine y a la casita tipo con tiempo para hacer siesta antes de ir a dormir. Dominguear como campeón.

-¿Almorzamos?-
-Si dale...- 
Almorzados. 

-¿Damos una vuelta?-
-Si dale...-
Dados la vuelta.

-¿Vamos al cine?-
-Si dale...-                 *hasta ahora no se por qué me acolita pero ahi esta*
Idos al cine, peeeeeero en el cine, digamos que no todo salió de acuerdo al plan. 

Empecé a sentir un leve dolor muscular, un agónico malestar general. Cualquier elemento que se ponía en contacto con mi piel, incluso la butaca ocasionaba en mí un dolor, una fatiga de esas que ponen de mal genio.

Ahhh pero aquí es donde la cosa se pone interesante
 -¿Estás cómodo?-
Yo con lágrimas en los ojos -si si, claro ¿tu?- (...) todo esto mientras me rascaban cariñosamente y yo tratando de esconder el dolor que me causaban las caricias que dulcemente recorrían mi brazo. No era trabajo fácil. El crescendo del malestar me hacía sospechar que se avecinaba una fiebre. Algún virus, pensaba, incluso ese ingenuo -debo estar cansado-.

En casa, sube la temperatura, sube la temperatura, sube la... mala noche, la cabeza que explota y finalmente inconforme con la vida, al hospital. 

Ojo, a vísperas de los festejos onomásticos; me encontré arrastrándome fatigosamente por los pasillos del hospital. Sueros, pastillas, antibióticos, exámenes, pinchazos, diagnóstico, marco infeccioso. Mucho léxico médico para mi. 

El alta. 

Contenido, controlado. Tómese tres veces al día 7 días. Ah y cierto no puede mezclar las pastillas con bebidas al...có...ho...li...cas.

(...)

Tristes vueltas que da la vida. Llegar a cumplir treintaños y no poderse bajar las pastillas con cerveza. 

!A la mierda les digo, a la mierda¡ La infección en la garganta, el hinchazón evidencian lo sexy que me sigo poniendo a tientas de cumplir treintaños.



25 ene 2018

Mis Momentos Felices

-Mis, momentos felices Tata. No los tuyos-

Empezó de esta manera la historia que me contaba uno de los más ilustres personajes de las páginas de Se Jodió El Paseo.

En Capelo, una región del campestre Valle de los Chillos, existía una guardería “Mis Momentos Felices” a la que asistían los críos Del Hierro de varias sepas. Iban, como contaba uno de ellos, una mañana en el antiguo jeep del Kiko, y otra en el Suzuki Forza del Pablón. Eran cuatro los críos. En el viejo jeep, en el asiento de adelante conducía el Kiko y, en orden de estatura, no de edad, Anres, Rafa, ñaño Juan y nacho acompañaban; iban todos delante porque en la segunda fila viajaban cómodamente los tanques de la leche. Naturalmente en botas de caucho y cantando a viva voz -¡que pise el hueco, que pise el hueco!- ya que en los asientos desgastados del jeep cada bache ocasionaba que los niños salten hasta golpear el techo y evidentemente desencadene risas hasta que duela la panza.

En cambio en el más pequeño Susuki, por mucho que los críos coreaban su unísono, el viaje era recatado, cuidando los ejes y latas del fatigado coche. 

El viaje era nada más la cereza del pastel ya que lo verdaderamente gracioso fue la reunión de padres de familia a la que sus progenitores fueron convocados. 

En la reunión las maestras hablaban acerca de una conducta preocupante, escandalizante para un niño de 4 años. 

Rafita, contaba la maestra aterrada, se para en el zaguán de la pequeña casa de madera donde los otros niños juegan a la familia, y gritando a viva voz anuncia “¡PRIIIIIIIIIMOS, nos tomamos un traguito!” 

Ojo, esta conducta con los años no ha menguado, se ha fortalecido y es por historias tan gratas cómo está que pocas veces podemos negar acompañarlo.


12 ene 2018

Incongruencia

Estaba en Isabella en Galápagos. Eramos un grupo de unas 30 personas de unos 5 países. A media tarde, a la hora en que el hambre es veneno, decidimos ir en grupo al clásico local de comida costeña. El local era humilde, las mesas y sillas eran de caña, no había sino una sola mesa grande en forma de herradura, los que habíamos ido tomamos asiento y esperamos que llegue el mesero. 

Para que haga sentido lo que les voy a contar, tienen que saber que entre las personas que estábamos había una notoria socialista del XXI, de la Revolución Ciudadana. Se tomó el tiempo de hacernos saber y resaber a todos que ella era parte del ese movimiento, acentuando en cada conversación, gesto y expresión su socialismismo, su revolución ciudadantez ¿Si me explico?

Al llegar el mesero, con esa parsimonia que caracteriza a quienes nunca han tenido un apuro, una urgencia en la vida, nos supo explicar que a parte del menú que estábamos ojeando, podíamos pedir langosta. Una muy llamativa sugerencia del Chef. Nos miramos para ver con quien podíamos emparejarnos para compartir una langosta, hubo un poco de tensión porque no sabíamos qué tan costoso sería... alguien muy recatadamente le preguntó a nuestro compadre, cuanto cuesta el plato de langosta. 

-Bueno... usted sabe... se sirve con una orden de patacones, ensalada y arroz... la langosta con la salsa de mantequilla derretida... vale 4,50-
-¿DOLARES?-
-...ehh si...dólares-

(...) silencio comunal.

Quien realizó la consulta nos regresó a ver a todos y dijo -langosta alcen las manos- 

29 comensales alzamos las manos sin titubear.

¿29? pero Tata...¡Eran 30 personas!

Cuando habían anotado las 29 langostas, le preguntaron a nuestra amiga socialista que quería comer, a lo que muy confiada contestó golpeando la mesa con un puño de confianza...

"Yo voy a comer arroz con menestra, porque eso come mi pueblo"

Yo, que no soy muy bueno disimulando me tape los ojos con la mano en la pena y empece a retorcerme de la risa inclinándome hacia a tras en la silla, el resto de ecuatorianos, entre ellos marineros, armadores e invitados me vieron y siendo un poco mas discretos se levantaron y se fueron a reír en la parte de afuera de la covacha.

Los extranjeros no sabían qué hacer y no querían ser irrespetuosos por lo que se miraron entre ellos absolutamente consternados, no podían entender el razonamiento ni el motivo de expresar así sus deseos de no comer langosta. 

El mesero viro los ojos porque sabía exactamente quien era esta persona y la ridiculez que había tenido a bien expresar. 

Ojo, no es nada en contra de los socialistas, no es nada en contra del delicioso arroz con menestra, es la frase "porque eso come mi pueblo", yo pensaba... su pueblo -el mesero- debe estar harto de comer langosta, no porque no come nunca, sino porque debe ser su pan de cada día; y, si su pueblo podría comería langosta con arroz y menestra. Pensar que eso es ser socialista, una desinformación por no decir ignorancia que hace unos días recordé y me he demorado en escribir, pero con esto les dejo.

5 ene 2018

Alguna vez... alguna

Alguna vez, alguna. Se despertaron con insomnio y lo único que querían era alguien con quien hablar, desahogarse. A quien contarle, sin que te diga que hacer; tus angustias. Alguien que no de consejos, alguien que escuche y no juzgue. Alguien que los acepte y los aprecie.

Los ame y los reciba. 

Alguien que sea su pañuelo sin secarles las despedida. 

Su oido, su refugio su escapada.

Le debo diez mil entradas en este blog a este sujeto que tantas carcajadas me ha pintado. Un infallable, un intachable un... ¡que carajos! Un hermano.

Alguma vez, alguna... se preguntaron qué significa la amistad... pues sea los digo: es injuzgable, le fallas una vez, el te responde dos mil a uno.

El campo, las vacas, los caballos y las motos... los cuentos de hadas, y buscas pero no encuentras el significado de amistad, amigo.

Alguna vez, alguna, me pregunté... y la vida me respondió: Rafael

Felices 30, yo ya te cojo y el Egas ya mismo.



11 dic 2017

Bienvenidos al Limbo


¡Qué en paz descansen quienes en vida fueron las Fiestas de Quito!

Digo, no solo porque ya no existen sino porque ya se hubieran acabado dando la bienvenida a estas fechas confusas entre lo uno y lo otro. Lo uno porque ya no hay chivas, bandas o toros, y lo otro porque aun no empiezan las novenas, y sin embargo, ya están redecoradas las casas con árboles de navidad, giraldas y luces. Nacimientos, pesebres y cruces. Los chuchaquis festivos de inicio de diciembre se subrogan por reflexiones en mensajes en cadena que nos llegan en el grupo Familia en los celulares. 

Aprovechen este limbo y recuperense, en poco arranca los adventos, novenas, cenas y amigos secretos. Las cuotas, el chancho solidario y los caramelos para los niños, guardando la reserva para las Viudas de fin de año. P...a que relajo. Cuando todo se haya acabado y el silencio nos permite recordad, a unos nos invade la nostalgia del abuelo que este año no cortará el pavo; a otros la alegría de tener que comprar este año, otro regalo. A unos se les hace un nudo en la garganta y a otros los ahorca. 

Aprovechen el limbo dentro fiestas de Quito y navidad.

El primero de enero arranca el calendario en blanco sin alegrías, papelones, duelos, nacimientos, reencuentros o abrazos; y tratando de no ser otro estereotípico mensaje navideño, no prometo que dejaré de fumar indefinidamente o que entraré al gimnasio, realmente no prometo nada pero les dejo un afectuoso abrazo.

Si no es antes, nos vemos el otro año.

8 nov 2017

Gate UIO

-¡Papi! ¡PAPI!... cooooorrre mierda que nos deja el vuelo-

Le grita una alegórica madre al hijo de 7 años mientras le pega un sopapo en la nuca para que se apure.

El infante va cargado entre otras, la maleta de mano, una colcha de tigre, las botellas de licor que le compraron al tío, el nuevo celular conectado a los audífonos que le van ahorcando, los regalos del dutyfree. El guambra corre. Perdón no corre, COOOORRRRE. Persigue a su mamá quien, con ese paso de señora que se atrasa al bus -es como un galope elegante de caballo chagra, no se despeina, no se agita, pero se mueve “breve breve”- avanza abriendo camino en medio de la terminal para dar finalmente con la puerta de embarque a UIO.

Yo llego minutos después y evidentemente falta al menos una hora para embarcar, pero por alguna razón mis compatriotas no se sientan, las sillas están vacías en la sala de espera. Todos están de pie -aglomerados diría yo- al más puro estilo “parada del trole” frente a la puerta con sus agudos sentidos alertas, acechantes. Atentos al mismísimo momento en que se abran las puertas, para que puedan correr al avión a encontrar su asiento pre asignado. Yo que no soy ningún pendejo, tampoco me siento, pues llevo poco menos de 30 años defendiéndome de la viveza criolla, yo sé que apenas se abran esas puertas, será una avalancha, tal vez haya heridos, pero es un riesgo que estamos dispuestos a correr.

Pero calma lectores, el Tata sabe que los asientos son preasignados, ese no es el espacio que está en juego. Estamos peleando por lo compartimentos de equipaje de mano, a simple vista será escaso.

En la espera escucho conversaciones aledañas, husmeando, curioseando, enterándome de los chismes ajenos. Entre las conversaciones que escucho, un par de mayorcitas -totalmente perdidas- comenta sobre el gringo que está al lado de ellas –vele él no se sienta toca estar aquí esperando- yo me regreso a ver y les digo –cual gringo señoras, yo soy quiteño- (error)
-haaaay no me diga joven,…- y empezamos a conversar.

Altavoz –cgggggg estimados pasajeros buenas tardes, lamentamos informar que se va a realizar un cambio de puerta…-

Al segundo en que se anuncia la nueva puerta, comienzan los juegos del hambre. Los ecuatorianos arrancan, desaforados con todas sus pertenencias a correr por la terminal. Los gringos desentendidos absolutamente de la salvaje avalancha corren también, no saben por qué, pero corren. Yo sin ser grosero les digo a las señoras, nos vemos en la otra puerta, y al preciso momento en que pretendía correr, me toman del brazo las adorables señoras y me dicen –Joven, no nos ayuda cargando la maleta- como no me criaron de otra forma, dejo que me tomen del brazo y acomodando sobre mi lomo sus maletas les digo -vamos madrecitas no se pierdan…-

Y es así amados lectores, como una vez más por acto de nobleza inigualable, me quedé sin espacio para la mochila, llegué último a todas las filas de migración y aduanas, y salí último del Aeropuerto Mariscal Sucre de esta ciudad de Quito.

40 Primaveras Reveladoras

Al acercarse el onomástico de mi querido Rafael —quien dice que soy tan tejano que ahora festejo Janucá— se me ha dado por rascarme la lengu...