Estaba en Isabella en Galápagos. Eramos un grupo de unas 30 personas de unos 5 países. A media tarde, a la hora en que el hambre es veneno, decidimos ir en grupo al clásico local de comida costeña. El local era humilde, las mesas y sillas eran de caña, no había sino una sola mesa grande en forma de herradura, los que habíamos ido tomamos asiento y esperamos que llegue el mesero.
Para que haga sentido lo que les voy a contar, tienen que saber que entre las personas que estábamos había una notoria socialista del XXI, de la Revolución Ciudadana. Se tomó el tiempo de hacernos saber y resaber a todos que ella era parte del ese movimiento, acentuando en cada conversación, gesto y expresión su socialismismo, su revolución ciudadantez ¿Si me explico?
Al llegar el mesero, con esa parsimonia que caracteriza a quienes nunca han tenido un apuro, una urgencia en la vida, nos supo explicar que a parte del menú que estábamos ojeando, podíamos pedir langosta. Una muy llamativa sugerencia del Chef. Nos miramos para ver con quien podíamos emparejarnos para compartir una langosta, hubo un poco de tensión porque no sabíamos qué tan costoso sería... alguien muy recatadamente le preguntó a nuestro compadre, cuanto cuesta el plato de langosta.
-Bueno... usted sabe... se sirve con una orden de patacones, ensalada y arroz... la langosta con la salsa de mantequilla derretida... vale 4,50-
-¿DOLARES?-
-...ehh si...dólares-
(...) silencio comunal.
Quien realizó la consulta nos regresó a ver a todos y dijo -langosta alcen las manos-
29 comensales alzamos las manos sin titubear.
¿29? pero Tata...¡Eran 30 personas!
Cuando habían anotado las 29 langostas, le preguntaron a nuestra amiga socialista que quería comer, a lo que muy confiada contestó golpeando la mesa con un puño de confianza...
"Yo voy a comer arroz con menestra, porque eso come mi pueblo"
Yo, que no soy muy bueno disimulando me tape los ojos con la mano en la pena y empece a retorcerme de la risa inclinándome hacia a tras en la silla, el resto de ecuatorianos, entre ellos marineros, armadores e invitados me vieron y siendo un poco mas discretos se levantaron y se fueron a reír en la parte de afuera de la covacha.
Los extranjeros no sabían qué hacer y no querían ser irrespetuosos por lo que se miraron entre ellos absolutamente consternados, no podían entender el razonamiento ni el motivo de expresar así sus deseos de no comer langosta.
El mesero viro los ojos porque sabía exactamente quien era esta persona y la ridiculez que había tenido a bien expresar.
Ojo, no es nada en contra de los socialistas, no es nada en contra del delicioso arroz con menestra, es la frase "porque eso come mi pueblo", yo pensaba... su pueblo -el mesero- debe estar harto de comer langosta, no porque no come nunca, sino porque debe ser su pan de cada día; y, si su pueblo podría comería langosta con arroz y menestra. Pensar que eso es ser socialista, una desinformación por no decir ignorancia que hace unos días recordé y me he demorado en escribir, pero con esto les dejo.
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